El presupuesto de Alcoy para 2019 representa un antes y un después en la gestión municipal. Y no porque el Partido Popular haya conseguido liderar las cuentas con propuestas que serán un revulsivo para la economía y que mejorarán la calidad de vida de los alcoyanos. Lo realmente importante del presupuesto es haber conseguido que un Gobierno tan ineficaz como el que desde 2011 dirige Antonio Francés haya fijado un calendario de ejecución de proyectos.

A propuesta del PP, el PSOE ha señalado fecha para poner en marcha actuaciones clave, una condición básica para que las cuentas hayan podido salir adelante. El logro no es baladí, puesto que en el presupuesto se suceden las iniciativas arrastradas desde hace años. Quizá la más significativa sea la de la rehabilitación de los chalets de la Font Roja, que figura desde 2013.

Pero no es la única. Ahí se mantiene la manzana de Rodes sin disponer todavía de un proyecto claro. Incluso una de las propuestas estrella de las cuentas de 2018, la de poner en valor las pinturas rupestres de La Sarga, la expone sin rubor el Gobierno como uno de los grandes retos para este 2019. Y así pasan los años sin realidades concretas y con la ciudad resignada a perder oportunidades.

A través de la calendarización de propuestas, el PP ha conseguido activar, desde la oposición, la gestión del Ayuntamiento. Y lo ha logrado, desde el trabajo, el diálogo y el consenso, con propuestas lógicas y necesarias. Un buen ejemplo es dar la voz por primera vez a los empresarios para que, a través de un estudio de demanda de suelo industrial, fijen cuáles son sus previsiones de crecimiento a medio plazo. Los datos de ese estudio serán vitales para ofrecerles soluciones en la próxima legislatura.

También fundamental es la creación de la oficina de captación de inversiones, un instrumento para atraer nuevos negocios: desde grandes empresas hasta marcas comerciales, pasando por pequeños centros de trabajo a cargo de profesionales dedicados al ámbito de las nuevas tecnologías.

Esta oficina, además, obliga a Alcoy a pensar qué quiere ofrecer al exterior. Es necesario empezar a trabajar en definir y valorar los notables recursos de la ciudad, así como en generar una política fiscal que convierta a Alcoy en un destino competitivo para los negocios. Solo a través de este novedoso debate seremos capaces de producir el material con el que salir al mercado a captar inversiones. Y ahí va a estar el PP para ayudar al Gobierno local, de la misma forma que esperamos que el PSOE apoye al PP cuando asuma el reto de dirigir el Ayuntamiento.

Economía aparte, el PP ha conseguido con sus propuestas que el Gobierno licite un proyecto global de 500.000 euros para mejorar la accesibilidad de las calles de Alcoy. Hasta ahora la ejecución del plan había sido mínima, con acciones puntuales y, en muchos casos, inconexas. Este 2019 habrá un proyecto concreto y con plazos. El cambio es considerable.

En total, las acciones incluidas en las cuentas a propuesta del PP rondan los 411.000 euros. Es una cantidad limitada pero importante para marcar las pautas de una gestión más eficiente y encaminada a resolver los problemas de los vecinos. Ese, no lo olvidemos, debe ser siempre el fin último.

El voto favorable del Partido Popular al presupuesto no es, ni mucho menos, un cheque en blanco. De ahí el valor del acuerdo firmado que recoge los plazos concretos de ejecución. Ese documento abre la puerta a compartir el desarrollo de los proyectos y permite al PP introducirse de lleno en la gestión de iniciativas que aspiramos a culminar a partir del mes de mayo, cuando los ciudadanos concedan su confianza a una nueva forma de ejercer la política. Una propuesta en la que los ciudadanos de Alcoy estarán situados en el centro para escucharles y ofrecerles alternativas con las que asegurar un futuro mejor.