Este año el 8 de marzo, un día para la reivindicación de los derechos de las mujeres, está marcado por la división. Este año, no hay consenso. Es la consecuencia de las medidas de la comisión 8-M, plataforma apoyada por PODEMOS, que impulsa la huelga general para este día. La de este 8 de marzo, será una conmemoración que excluye a muchas mujeres, las mujeres reales, y a las que no nos sentimos identificadas con su ideología ni compartimos sus métodos, nos divide.
La plataforma 8-M propone una huelga, que de forma mal intencionada y con el objetivo de agitar la sociedad, va más allá del absentismo laboral y la reivindicación universal.

Una huelga que llama a la rebeldía y pretende romper un modelo de sociedad, el occidental, que con sus defectos, es el que mejor garantiza los derechos de las mujeres.

En sus argumentos describen un panorama de odio o aversión a las mujeres que recorre la cultura y la ciencia en todos los ámbitos: En el arte, la literatura, el cine, las matemáticas, la biología, la ingeniería…

Un escenario donde califican de “clase médica más reaccionaria” a todos aquellos profesionales que en el ejercicio de su libertad, se niegan a realizar un aborto. Y entre sus exigencias, el derecho a un solo modelo de educación, “pública, laica y feminista”.

En las medidas propuestas se insta a las mujeres a una huelga de soporte emocional, de cuidados, laboral, educativa y de consumos. No pagar por ningún servicio, ni consumir productos femeninos, en concreto tampones.

A estas propuestas, donde lo que menos importa es la igualdad y la reivindicación de los derechos de las mujeres, hay que añadir otras como el desplazarse a pie o en bicicleta.

Es una huelga de élites feministas que discrimina, no tiene en cuenta a las mujeres reales con problemas reales. Aquellas mujeres que no pueden dejar de hacer su trabajo, porque nadie lo va a hacer por ellas. A las autónomas, que no pueden cerrar sus negocios durante un día entero. Las que cuidan de sus hijos, nietos o personas mayores y que no pueden dejar de dar esos cuidados o su soporte emocional.

La igualdad real no se consigue con una huelga salvaje y soflamas feministas que pretenden aniquilar un modelo de sociedad y sustituirlo por otro en el que además se impongan las mujeres. No, eso es politizar, agitar la sociedad, politizar el feminismo, alentar el enfrentamiento entre sexos.

La igualdad entre hombres y mujeres pasa por la conciliación. La conciliación entendida como el equilibrio en las diferentes dimensiones de la vida, con la finalidad de mejorar el bienestar, la salud y capacidad de trabajo personal.

Aunque la conciliación de la vida familiar y profesional, no es un asunto privado ni un problema solo de mujeres. Es un problema de corresponsabilidad social entre hombres, mujeres, empresas e instituciones.

Hay que reivindicar nuestros derechos desde la unidad y la sensatez. Trabajar, vigilar el cumplimiento de un marco normativo que garantice la igualdad de trato y de oportunidades, la igualdad salarial, y que promueva la erradicación de la violencia contra las mujeres.