El Gobierno Municipal socialista ha anunciado a bombo y platillo (como todo lo que está sucediendo el año antes de elecciones) una inversión cercana a los 20 millones de euros por parte del Ministerio de Fomento para la modernización de la línea ferroviaria que une nuestra ciudad, Alcoy, con Xátiva. Tal y como la están presentado en medios y vendiendo a la sociedad, parece que vaya a suponer una gran revolución y, por tanto, la salvación definitiva para un servicio muy deficiente. Aunque es innegable que toda actuación en este ámbito tiene que ser calificada como buena noticia, tras analizar su contenido en profundidad y con espíritu crítico hay que concluir que es claramente insuficiente.

La inversión contempla dos actuaciones. En primer lugar, mejorar la seguridad del servicio mediante la instalación de una serie de sistemas de bloqueos y renovación de las vías. Y en segundo lugar, aumentar la frecuencia con la que salen los trenes y sustituir los actuales por otros más modernos, entre otras cosas, con maquinaria híbrida. Ambas medidas son positivas, por supuesto, aunque solamente servirán para dar un lavado de cara a un servicio tercermundista como es el actual. Porque esto, por sí solo, no será el revulsivo económico que necesitamos ni revertirá la mala comunicación que tenemos los alcoyanos con las grandes capitales de nuestra comunidad.

No hay que olvidar que el trayecto Alcoy – Xátiva no es más que un primer tramo del viaje hacia Valencia, desde donde, en algunos servicios, es necesario hacer un transbordo para coger una línea de cercanías que nos lleve hasta nuestro destino. Asimismo, es necesario recordar que durante el trayecto vamos a detenernos hasta en diez estaciones y que, por lo tanto, este par de medidas, por muy importantes que sean, no van a reducir apenas el tiempo de un viaje que seguirá siendo largo y tedioso para el usuario. Eso en lo que respecta al trayecto. También podríamos hablar largo y tendido de una estación de tren, la nuestra, que resulta más adecuada para que Robert Redford venga a rodar un remake de “Memorias de África”, que para una ciudad española del siglo XXI que pretende capitalizar el turismo de interior de la provincia de Alicante.
Necesitamos un proyecto mucho más ambicioso y, por supuesto, un gobierno municipal que se lo crea, que luche por conseguirlo y ponga en marcha todos los mecanismos que sean necesarios, tanto en Valencia como en Madrid, para obtener una actuación integral que es lo que nuestra ciudad realmente necesita. No es necesario pedir que nuestra ciudad sea estación de paso del AVE, pero sí que se debería considerar prioritario conseguir una línea de comunicación directa con Alicante, quizá un cercanías que facilite el desplazamiento a muchos alcoyanos que tienen que viajar hasta esa ciudad por motivos laborales. Y que, dicho sea de paso, sirviera para potenciar ese turismo de interior que tratamos de vender y atraer a muchos visitantes para que disfruten de nuestra diversa y variada oferta. Pero claro, después de que nuestra estación haya sido ninguneada en el proyecto del Corredor Mediterráneo esto no es más que un sueño, en estos momentos irrealizable, por lo que no merece la pena perder demasiado tiempo en él. Aunque soñar sea tan bonito…

Y, como no, también en dirección norte hay mucho que mejorar, más allá de esta primera actuación que se ha anunciado ahora. La comunicación con Valencia es muy precaria, más propia de un siglo pasado (quizá ni tan siquiera el XX…), por lo que a nadie debe extrañar que apenas tenga usuarios y sea deficitaria. Quizá, además de aumentar la frecuencia con la que salen los trenes, conseguir que en determinadas horas haga menos paradas sería una buena medida, porque estamos hablando de un viaje que, actualmente, nos empeña cerca de dos horas, cuando en automóvil el tiempo se reduce prácticamente a la mitad. Y eso, desde luego, no ayuda a aumentar el número de usuarios.

Hay que creer en el futuro del tren en nuestra ciudad. Es necesario mejorar y ampliar las comunicaciones ferroviarias que tenemos en la actualidad. Porque ello, junto a otras medidas de dinamización económica, puede ser clave para revitalizar Alcoy, para promover la creación de trabajo, para potenciar el turismo. En fin, para situarnos otra vez en el lugar predominante en el que todos los alcoyanos queremos estar y que nunca deberíamos haber perdido si se hubieran hecho las cosas de otra manera.