“Estamos en 2019, la provincia de Alicante gana población y es la tercera de España que más crece. ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada de irreductibles alcoyanos resiste hoy y siempre al crecimiento demográfico”.
Como muchos de los lectores habrán reconocido ya, esta es una adaptación libre de las primeras frases de los conocidos cómics que cuentan las aventuras de Astérix y Obelix, unos irreductibles galos que, junto con el resto de los habitantes de su aldea, plantaban cara a los invasores romanos y no se dejaban conquistar por ellos, a pesar de que el resto de la Galia ya había sido ocupada por las tropas de Julio César. Estos simpáticos galos gozaban de una ayuda muy especial: la poción mágica, cuya receta secreta sólo conocía el druida Panorámix y que les proporcionaba una fuerza sobrehumana con la que combatir a los ejércitos romanos.

Desde luego este no es el caso de nuestra particular “aldea alcoyana”. Lamentablemente no disponemos de la poción mágica de los galos para que podamos hacer frente, con garantías de éxito, a todas las posibles adversidades económicas y sociales que se nos puedan presentar. Pero parece ser que sí que tenemos sobre nosotros algún tipo de sortilegio mágico (quien sabe si magia negra, blanca…o roja) que hace que, mientras casi todas las ciudades más grandes de la provincia de Alicante crecen en población, en Alcoy el número de habitantes, no sólo es que no crezca, sino que sigue descendiendo, de manera ininterrumpida, desde hace ya 10 años.

La cuestión es que Alcoy se enfrenta a un problema serio, que puede traer consecuencias muy graves y al que tenemos que prestar la máxima atención. Con pócima mágica o sin ella, tenemos que ser capaces de orquestar políticas encaminadas a invertir esta tendencia, y no vale con echar la culpa sólo al descenso de la natalidad (aunque se trate éste de un dato objetivo) porque este problema no afecta sólo a nuestra ciudad, es un problema general que afecta a todo el país, por tanto, debe haber otros factores que también influyen en esta circunstancia.

Es necesario tener altitud de miras y observar el problema con perspectiva, buscando las causas reales que nos están llevando a este retroceso constante. Es urgente buscar las soluciones más adecuadas y crear las condiciones óptimas para que Alcoy sea una ciudad atractiva para establecerse. No sólo debemos conseguir que las personas no tengan la necesidad de marcharse, si no lo desean, sino también que quieran venir para quedarse y construir aquí su proyecto vital.

Para conseguir este objetivo, es prioritario que los emprendedores vuelvan a fijarse en Alcoy, porque sólo se podrá lograr si las personas perciben que existe la posibilidad de conseguir un puesto de trabajo. Sin embargo, a día de hoy, el polígono industrial mancomunado, ni está ni se les espera, y del parque tecnológico…¡qué quieren que les diga! También resulta de gran trascendencia la posibilidad de aprovechar al máximo la Universidad así como el resto de recursos académicos con los que contamos. Otro punto relevante es la revitalización del centro, no sólo para que les resulte interesante invertir a los emprendedores (lo que, por supuesto, tiene una enorme importancia) sino también para que resulte atractivo vivir en él.

Pues, nada, lo dicho, no tenemos poción mágica, pero desde Ciudadanos, sí que tenemos ganas de trabajar para intentar, por todos los medios, que Alcoy vuelva a ser una de las ciudades de referencia más importantes de la provincia de Alicante, condición que nunca debió perder.