Desgraciadamente para los alcoyanos, el Gobierno de Antonio Francés nos ha salido fullola de moro en demasiadas ocasiones.
No deja de sorprender cómo las expresiones valencianas definen la situación que vivimos con el Gobierno que desde hace ya más de ocho años está al frente del Ayuntamiento de Alcoy. Una de las que mejor se ajusta al perfil del PSOE alcoyano es Eixir fullola de moro. Según el diccionario normativo de la Acadèmia Valenciana de la Llengua, esta locución se utiliza cuando alguien o algo no responde a las expectativas proyectadas.
Desgraciadamente para los alcoyanos, el Gobierno de Antonio Francés nos ha salido fullola de moro en demasiadas ocasiones. ¿Quién no ha pensado, acólitos del alcalde aparte, que entre los múltiples anuncios del Gobierno haya algunos un poco exagerados? El más claro, quizá, es la calle de Entenza, con una reurbanización bautizada como inteligente. El resultado ha sido una vía hostil, gris, repleta de obstáculos y con las aceras sucias por la invasión de vehículos. No hay más que preguntar a los vecinos.
Bien frustrante es también el balance de la inversión en los polígonos industriales. Tan necesario era el asfaltado de estas zonas como innecesario utilizar el término modernización. Máxime cuando queda por resolver, por ejemplo, la entrada a Cotes Baixes o el acceso al área de Santiago Payá, todavía en precario.
El Gobierno de Francés nos ha salido fullola de moro al proclamar el regreso de la Capitanía de la Guardia Civil cuando depende de un convenio que solo recoge mejoras del cuartel por valor de 50.000 euros a pagar por el Ayuntamiento. O cuando anuncia en plena campaña la construcción de viviendas en El Partidor para después toparse con un portazo en las narices al pedir la financiación necesaria a la Generalitat Valenciana.
La pregunta es obvia: ¿es necesario presentar las iniciativas como algo más de lo que realmente son? ¿Cuándo este Gobierno tratará a los alcoyanos como adultos? La ciudadanía conoce las carencias y problemas de Alcoy. Y es consciente de las dificultades para solucionarlas y, especialmente, para pagar esas soluciones. Edulcorar la realidad solo lleva a la decepción.
Sinceramente, resultaría más creíble un Gobierno que nos hablara del esfuerzo y el trabajo que nos va a costar estar preparados para el futuro. Ser ambiciosos no significa inundarnos con falsas expectativas, con iniciativas que al poco tiempo acaban sepultadas en la memoria por las siguientes. La bola se hace tan grande como el desengaño de los alcoyanos que, con espíritu crítico, echan de menos resultados.
Visto lo visto, y puestos a resignarnos a tener un Gobierno que nos ha salido fullola de moro, nos conformaríamos en que centrara todos los esfuerzos en cumplir con uno de sus múltiples anuncios: la creación de los 500 empleos prometidos en Rodes.

Francisco Cantó Coloma
Concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Alcoy