Solo hay una manera de conseguir que algo positivo se convierta en algo negativo, de enfurecer a la población y unirla en contra de un proyecto. Que toda la oposición, con su amplio abanico ideológico, coincida en criticar una nefasta gestión. Hacerlo de pena. Es una pena que, lejos de buscar el consenso, se hayan buscado aliados y se haya desoído al resto. Se ha hablado con quienes interesaba hablar, intentando venderlo como un diálogo abierto. Decía el Sr. Martínez en el pleno extraordinario del pasado 8 de octubre que no era la ordenanza que ellos hubieran querido, pero se aceptaban algunas propuestas en pro del consenso. Ahí reside el error, puesto que no se trata de la ordenanza de peatonalización que quiera el Gobierno Municipal, sino de la que quiera y consensúe la ciudadanía. Es lamentable, además, comprobar que en muchos casos no se han llevado a cabo estudios minuciosos de las consecuencias que acarrean los cambios planteados, como la reorganización del tráfico en todo el casco urbano, la sobrecarga de calles sensibles, el servicio de transporte público o la adecuación de superficies, así como los problemas derivados por la implantación de dicha normativa. Penoso, además, ha sido el trato de las más de mil alegaciones que se han presentado por registro de grupos políticos, asociaciones, comerciantes y particulares, cuyas respuestas han dejado mucho que desear, con un destacado abuso de la frase “no puede entrarse a valorar dado que se trata de una cuestión de oportunidad y/o versa sobre otras alternativas distintas a las aprobadas inicialmente por el Pleno del Ayuntamiento”.
Es lamentable, que el concejal delegado, sacudiéndose cualquier responsabilidad alegue, nunca mejor dicho, que las alegaciones las contestan los técnicos y no él, lavándose las manos. Para bien o para mal, la responsabilidad es del máximo responsable del departamento, es decir, del concejal designado a tal efecto. Menos balones fuera, a todas luces no se ha hecho un buen trabajo y así se refleja en la pérdida de apoyos al proyecto. También fue un error pensar que el protagonismo estaba en abanderar un frente común en la oposición, cuando el papel principal era el de celestina del Gobierno. En resumen, el Gobierno cobra la hipoteca de algunos y pasa el rodillo, otros agachan la cabeza y se autoconvencen de que el fin justifica los medios y el resto, los que nos oponemos, no podemos más que asistir a la crónica de una muerte anunciada. Es una pena dar por bueno lo que no lo es, una pena avalar la torpe gestión de una peatonalización de la que nadie está en contra. Sobre todo es penoso creerse la “Armada Invencible”, tarde o temprano acabarán sorprendiéndoles los elementos.

Marcos Martínez
Concejal de Cs Alcoy