Solo el 1,84% de las personas a las que la Conselleria de Sanitat Universal i Salut Pública ha ofrecido la vacuna contra la COVID 19 ha rehusado ponérsela. Este bajo porcentaje de rechazo evidencia que la necesidad de inmunizarse ha calado entre los grupos donde más avanzado está el proceso: personal sanitario, tanto de Atención Primaria como de Atención Especializada, y personas que viven o trabajan en centros de mayores o de diversidad funcional de la Comunitat Valenciana.

El principal objetivo de la vacunación es prevenir la infección por coronavirus y disminuir su gravedad y mortalidad en caso de enfermar, y, como ocurre con el resto de vacunaciones en España, la vacuna frente al coronavirus es gratuita, voluntaria y también muy recomendable para reducir el impacto de la pandemia.

En este sentido, la vacuna protege a la persona inmunizada, pero también, de un modo indirecto, al resto de la población, porque cuantas más personas se vacunen, menor probabilidad habrá de que los grupos más vulnerables entren en contacto con el virus.

En este momento, están autorizadas por las agencias reguladoras de medicamentos, y disponibles en la Comunitat Valenciana, las vacunas de Pfizer, Moderna y AstraZeneca. Todas han demostrado en ensayos clínicos su capacidad de prevenir la enfermedad, es decir, que son eficaces y también seguras.

Esta evidencia científica explica que el porcentaje de rechazo sea reducido entre el personal de centros de salud y hospitales, donde se han producido 0,71 rechazos por cada 100 dosis administradas. La cantidad de rechazos también es baja entre personal de residencias (1,11 rechazos por cada 100 dosis declaradas) y prácticamente inexistente en personas institucionalizadas en residencias.

Para monitorizar la estrategia de vacunación correctamente, los sistemas de información y registros valencianos diferencian los rechazos explícitos de los casos en que la vacunación está contraindicada (0,16 rechazos por cada 100 dosis declaradas). Como todos los medicamentos, hay grupos poblacionales para los que las vacunas no se recomiendan, por ejemplo, en mujeres embarazadas no hay evidencia suficiente para aconsejar su uso durante la gestación, aunque si la mujer en cuestión tiene un alto riesgo de exposición, se estudia el caso concreto y se sopesan pros y contras.

Salud Pública también registra los casos de personas a las que se ofrece la vacunación y la rechazan porque ya han pasado la COVID-19, y ellas mismas consideran que la inmunización natural que han generado es suficiente (0,77 rechazos por cada 100 dosis declaradas). En este sentido, la evidencia actual indica que la reinfección por el nuevo coronavirus es excepcional en los seis meses posteriores a una infección natural, pero Sanidad ofrece la vacunación a todas las personas incluidas en los grupos prioritarios sin discriminar si han pasado o no la infección.