Entre el abundante vocabulario de la lengua valenciana encontramos una palabra que define el estado de ánimo y la agitación que provoca en la población de Alcoy el desgobierno de Antonio Francés: desfici. No es para menos después de diez años ya de propaganda grandilocuente, de anuncios sobre un futuro esplendoroso que nunca llega y, lo que es peor, que ni tan siquiera el PSOE local se cree.
El Gobierno de Alcoy me recuerda a la folclórica escena de Bienvenido Mr. Marshall: “Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación y esta explicación que os debo os la voy a pagar…” Y así hasta el infinito y más allá. Pero aquí los únicos que pagamos somos los alcoyanos en forma de nuevos impuestos, de campos de fútbol construidos en terrenos privados, de cuantiosas subvenciones perdidas o de circuitos ciclistas por los que pasará un nuevo vial y que habrá que modificar.
En realidad, estamos delante de una década ominosa, en la que el absolutismo del equipo de Gobierno de Antonio Francés, cual remedo de Fernando VII, se está apoderando de la sociedad alcoyana. Todavía no sabemos si los cien mil hijos de San Luis locales están entre los concejales de Podemos o los no adscritos, pero lo cierto es que todo el fum de canyot que ha supuesto su gobierno ha culminado con la implantación por las bravas de la peatonalización del centro de la ciudad, la tasa de alcantarillado y la velada amenaza ante cualquier signo de crítica.
Mientras tanto, generaciones de jóvenes alcoyanos se ven forzados a buscar su futuro laboral y, por extensión, su proyecto de vida fuera de la ciudad. Que aquí no tenemos oferta de empleo de calidad y que el PSOE no piensa hacer nada por solucionarlo se demuestra solo cuando los propios concejales socialistas se buscan trabajo en poblaciones vecinas.
Estos últimos diez años no han servido para crear un entorno en el que los jóvenes puedan encontrar empleo. Todo lo contrario, el informe sobre pobreza elaborado por el propio Ayuntamiento nos muestra una ciudad empobrecida y a la cola de una comarca de la que fuimos motor de impulso.
Al huir de las malas noticias para no tener que asumir su posible fracaso como gobernantes, es imposible que los socialistas puedan revertir esta situación y esta tercera legislatura puede resultar un rejón difícil de superar. Dan por perdido el futuro de Alcoy y tan solo quieren maquillar el presente para perpetuarse en su poder absoluto.
Ahora podemos rememorar la época modernista, exhibir joyas pictóricas creadas a la sombra de una sociedad cosmopolita, incluso intentar restaurar el origen industrial de nuestra ciudad. Pero, ¿qué podrán celebrar los alcoyanos del futuro de estas tres legislaturas de Antonio Francés?
Es desesperante esta inacción del señor alcalde y su equipo. Los ciudadanos ya no pueden esperar más, necesitan a alguien responsable y trabajador y cuya primera preocupación no sea la acumulación de poder y el desprecio al rival político sino la creación de empleo que permita recuperar la capitalidad que Alcoy nunca debió dejar perder. Es momento de cambiar el desfici que nos acecha por la esperanza hacia el resurgir de la ciudad.

Por Kiko Cantó, concejal del PP en el Ayuntamiento de Alcoy