La frase home fart, giteu-lo, casi la transcribo desde mi ámbito familiar. Se la oía decir a mis mayores al referirse a quien creía que había cumplido su labor y, por lo tanto, ni iba a esforzarse más ni a aportar nada nuevo.
La expresión me vino a la memoria al escuchar las intervenciones autocomplacientes del alcalde y el vicealcalde durante el pasado debate sobre el estado de la ciudad. El tándem Francés-Martínez, tras doce años en el poder, fue incapaz de enumerar un solo logro relevante. Eso sí, se le sigue llenando la boca con promesas y proyectos faraónicos.

Se las dicen y se las creen; están viviendo en una realidad paralela. En la burbuja en la que están instalados todo funciona: la ciudad está limpia, aseada y ofrece un futuro prometedor para todos. Donde ellos ven un mundo de fantasía, la mayoría (y así se lo hicieron saber, en doble sesión en el CADA, oposición y ciudadanía) vislumbra un negro panorama, que además se complica si no se reconocen los problemas con valentía y se trabaja con esfuerzo y sacrificio para solucionarlos.

Ahora, de repente, nos quieren hacer creer que todo lo que no han hecho hasta el momento lo llevarán a cabo gracias a los fondos que Europa ha dispuesto para paliar la crisis de la COVID 19. Y es entonces cuando nos surge una duda: si Fernando Simón hubiera acertado en su primera aparición pública y en España no hubiéramos tenido más allá de algún caso diagnosticado, no contaríamos con esos fondos. Por tanto, ¿qué pensaba hacer en Alcoy Antonio Francés en enero de 2020? ¿Sólo Smart Entenza? ¿Únicamente pan y circo?

Su proyecto de ciudad suena peligrosamente como la ranchera El Rey, de Vicente Fernández: “con dinero y sin dinero, yo hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley”. El alcalde nos dejó claro durante el debate que está satisfecho con su trabajo, por lo que no cabe propósito de enmienda y ni él ni sus mariachis después de tres legislaturas nos dejarán un porvenir venturoso, ni arreglarán el desastre de la peatonalización, ni crearán suelo industrial. Así igual en un largo etcétera.

Pero pasar del actual gobierno a uno donde la clave la tenga el populismo dels que ho entenen, aquellos autoproclamados adalides de la sabiduría, lo que en el resto de España se conoce como “el cuñao” y que aquí denominamos como el sabut o el docte (si és molt sabut), no es la solución. A rebufo del actual desgobierno, empiezan a dejarse ver algunos salva patrias, que acostumbran a ser un recurso fruto del legítimo cabreo, pero que suelen dejar a su paso un socavón más grande del que se quería arreglar. Ejemplos de países, ciudades o clubs de fútbol hundidos por estos personajes hay en todo el mundo. Todo ello sin dejar de tener en cuenta que alcanzar el poder desprestigiando el sistema es un riesgo en el que las democracias no deben caer.

Es la hora de tener un gobierno responsable, centrado, que gestione la ciudad sin estridencias, que atienda las necesidades de los alcoyanos y que ayude a mantener el tejido industrial, dando de esa manera la posibilidad a los jóvenes de encontrar trabajo aquí y, por extensión, realizar su proyecto de vida en Alcoy. Y eso no lo encontraremos con quien ya está de vuelta de todo: ese home fart que nada tiene que ofrecer y del que ya nada se puede esperar.

 

Por Kiko Cantó Coloma,
Concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Alcoy